viernes, 22 de enero de 2010

"Lo nuestro fue amistad a primera vista"


Por Florencia Canale y Martín Mazzini

A horas del reestreno de Corazón idiota, sus mentoras y protagonistas Carla Peterson y Griselda Siciliani, se sientan agotadas en un café escondido, después de una jornada de fotos. Se acomodan los pelos nuevos y empiezan a confesarse. Pero sufren la interrupción de una fan que las besa, las halaga, se quiebra y llora. Y con mirada cómplice, arremete contra Siciliani: “Yo soy medio paisana, ¡ojo con el paisano!”. A lo que la novia de Adrián Suar, responde: “Yo, a esta altura, también”.

–¿Qué quisieron hacer con Corazón idiota?

Carla Peterson: Queríamos algo que tuviera música y baile, y nos juntamos con gente que ya tenía una metodología de trabajo. Y se pusieron a crear un espectáculo para nosotras. En realidad a las dos nos gustaban las mismas cosas, habíamos pasado por los mismos lugares. No queríamos ni hablar de amor, ni de las mujeres. Entonces contamos situaciones graciosas, extremas, ridículas, agarramos algo que nos pasaba y lo desarrollábamos, lo escribíamos. Hace 2 años que trabajamos en esto y ensayamos 5 meses.

Griselda Siciliani: Queríamos hacer un espectáculo que hubiéramos hecho igual, pero en una sala más chica, con menos difusión.

–¿Lo producen ustedes?
Siciliani: No, tenemos productores. Pero somos asociadas.

–¿Suar tiene algo que ver?

Siciliani: No, lo dejamos afuera. Prefería que no, habiendo tantos productores. El espectáculo le encantó, lo vio terminado.

-Carla, ¿por qué no quiere hablar de amor o de mujeres?

Peterson: Porque a veces ven el espectáculo como eso. Y son lugares comunes.

–¿Le cansan las películas o las novelas que van por ese lado?

Peterson: Cuando son buenas, están buenísimas. Era tal vez como un detalle más pretencioso, que no se haya hecho, no se haya visto. Por ser un lugar común, a veces no deja de ser interesante, pero se puede volver berreta. El espectáculo es de mujeres extremadas. Es más importante el lenguaje que la temática, lo que uno percibe es la teatralidad.

–¿Se hicieron amigas trabajando juntas?

Siciliani: Sí, fue medio amistad a primera vista. Nos dimos cuenta de que teníamos cosas en común.
Cuando la conocí (en la tira Sos mi vida) tenía un preconcepto. Me tocaba además, hacer de su amiga y teníamos la mayoría de las escenas juntas. Por un lado, un compañero te puede hacer desaparecer o levantar. Y sabía un poco que dependía de Carla, del compañero que te toca cuando no sos conocido, porque tenía un personaje importante. Y al toque empezamos a hacer las escenas.

–¿Las seduce volver a la televisión?

Peterson: A mí me encanta hacer televisión y hacer personajes como los que me tocaron. Mucho de la tele me encanta y me seduce, aunque sé que no todo es así. En la tele todo tiene más lujo, más color. Pero cuando hacés personajes más protagónicos, te cansás y necesitás descansar. No estás nunca en tu casa. También me gusta hacer teatro, mucho, pero no todo, al igual que la televisión.

–Hace poco, Sofía Loren declaró que durante la filmación de Nine, la única que comía era ella; ni Penélope Cruz ni Nicole Kidman probaban bocado. ¿Ustedes sienten esa exigencia?
Peterson: Sí, pero no sé si por el medio, que tengo metido en la cabeza el estado del cuerpo.
Siciliani: Me autochequeo todo el tiempo. ¿Estoy más gorda? ¿Estoy más flaca? ¿Estoy más entrenada? Es como una deformación profesional. Recuerdo cuando tenía 12 años y pensaba, “tendría que elongar esta parte del brazo porque hace que la columna se acomode de tal manera…”. Pero si hablamos mucho de este tema es porque comemos mucho. En general, las que no comen nada no tocan el tema.

Peterson: Cuando uno se aburre, come. Después de la función y durante, estamos pensando lo que vamos a comer. No comemos antes de la función, y hasta las 2 de la mañana no comíamos.

Siciliani: Hay una parte en la obra, en que nos miramos y decimos, “falta muy poco para la milanesa”.

Peterson: Ahora que tenemos función a las 9, a las 10.30 vamos a estar comiendo (risas).

–¿Ven esta exigencia en las chicas jóvenes de la tele?

Peterson: No sé, podríamos decir que ya no hay que hacer tanto sacrificio porque existe el photoshop. Y en la tele, la verdad que no sé. En Hollywood ves a todas flacas, acá no tanto. Somos más pulposas. Pero son momentos. Podés hacer una dieta antes de empezar el programa. Yo lo hago. Generalmente antes de empezar algo, es comida light.

Siciliani: Yo necesito un objetivo para hacer ejercicio. Cuando no estoy trabajando, engordo porque no tengo algo que me dé adrenalina. Si hay algo para ponerme las pilas, como un estreno, es todo más ordenado.

Peterson: Yo hago gimnasia un par de veces por semana, o algo así.

–¿Y si quedan embarazadas?

Peterson: Ahí si voy a intentar cuidarme. O tal vez no vuelva más. Por eso hicimos esta obra bailando ahora, porque no sabemos hasta cuándo nos va a dar el cuerpo, la rodilla, el tobillo, no sólo por los hijos.

–Griselda, ¿es una exigencia doble que Suar mire, opine, sepa?

Siciliani: Un poco, pero son más los fantasmas que la realidad. Opina sobre algunas cosas porque sabe cómo se hacen; pero de otras, sé más yo. Aparte, hay un montón de cosas que no me paso preguntándole, y tampoco es que sabe todo. A mí me encanta poder compartir las cosas que él sabe. Y además tiene una calidad de persona muy optimista y agradable. Está entrenado en hablar con actores y en saber cómo decir las cosas y cómo no. Pero siempre es muy cariñoso con nosotras. Con Carla, porque trabajó mucho, la conoce antes que a mí. En ese sentido, es como un novio agradable que te apoya, y uno valora además la opinión, porque sabe.

–¿Y cómo sería pedirle trabajo?

Siciliani: Todavía no pasó. Además sé que él llama para trabajar a quién cree que sirve para un personaje. No porque sea su novia o un amigo. Pero espero no necesitarlo. En general, siempre tengo muchas ofertas para hacer cosas. Él me dio trabajo también, en Pol-ka. Pero hasta ahora no me pasó.

–¿Qué opinan del fenómeno Fort, que de un día para otro, ocupa espacios en todos los canales y revistas?

Siciliani: A mí me divierte el fenómeno. Pero sabés que se termina. No es un qué pasará con esto, pero todo el mundo sabe que se termina la euforia por verlo, el deseo de saber qué pasa. Porque es una persona mediática.

–¿Les divierten esos programas?

Peterson: Los puedo ver un ratito, normal. Hay cosas que sí me llaman la atención por un rato, pero no tanto. En la televisión nada me gusta tanto tiempo, me cuesta hacerme un tiempo para seguir algo. Los conozco a todos, porque los ves en todos lados. Yo a Fort, la verdad, no vi que hace, pero a veces veo a Zulma Lobato y me conmueve profundamente. Cuando cuenta cómo vive, lo que hace. Pero aguanto un rato, no puedo seguir. Es como un entretenimiento barato.

–¿Por qué negaban sus relaciones al principio?

Siciliani: Hasta que salimos en las revistas pasaron unos meses. Porque te agarra un fotógrafo. Y lo tenés que contar porque te agarra una cámara. No es esconder, pero no hay porqué contarlo, ir a Telenoche y decir estamos saliendo. Si te enterás que tengo un vínculo con tal persona, bueno. Pero si la podés zafar, mejor.

Peterson: No es que uno lo admite y no hay más preguntas. Cuando salís con alguien que no es conocido, son dos o tres preguntas y listo. Pero cuando los dos son conocidos, es mucho más fuerte, más perverso, morboso.

Siciliani: La prensa se entera porque siempre alguien del entorno se quiebra.

–En su caso Carla, quien lo contó en la entrega de los Martín Fierro fue Mike (Amigorena)…

Peterson: Pero eso fue un tema de él. Que te lo digan está bueno, aunque tal vez no que lo anuncien públicamente. Porque yo, generalmente, no hago esas cosas, no cuento nada. No es que él es un loco que dice cosas, nos dábamos cuenta que pasaba algo trabajando. Pero en ese momento no había pasado nada. Después hubo una cantidad de cosas, durante todo el año habían puesto cosas que me unían a Mike, y bueno no podés estar en ese momento aclarando todo.

Siciliani: Cuando estás empezando una relación, como cualquier persona, no sabés si va a funcionar, si te gusta del todo, si le gustás al otro. De esa instancia a tener que decir algo de eso, es como vivir dos realidades diferentes, dos cosas paralelas. Es como si fuera mentira cuando uno tiene que decir “sí, estamos bárbaro”, cuando ni siquiera lo hablaste con esta otra persona.

–¿Qué les pasa con el tema de la persecución de los paparazzi?

Siciliani: Me asombro todavía. Antes podía ir a un lugar y no pasaba nada. Ahora, en muy poco tiempo, pasás de una cosa a la otra.

–¿Se sienten estrellas en ese momento?

Siciliani: No, te sentís una boluda. Porque son paparazzi que no están escondidos. Están adelante tuyo, y entonces pienso, “te estoy viendo, ¿qué hago?”, “bueno, pero hagamos que son robadas”. Los conocés hace muchos años, sabés quiénes son, les pedís la que sale mejor y la ponen...

Peterson: Estás caminando por la playa en Cariló. Digamos que te va más o menos bien, y el pibe está bajo el sol, con la cámara, con los flashes…

–¿Cómo es la gente en la calle?

Siciliani: En general bien.

Peterson: De golpe tenés que ver cómo tratás para no afectar. A veces, la gente la pasa re mal y lo único que hace es ver un rato de televisión.

Siciliani: Una vez, una nena me vino a saludar en Patito Feo y me contó que ella me seguía de toda la vida, y la mamá se acercó y me contó que el padre había muerto y en el único momento que se reía era cuando veía el personaje. Me conmovió el cariño de alguien, y vos no estás pensando que le vas a hacer bien a otro.

–¿Hacen salidas de amigas?

Peterson: Una vez nos fuimos a un hotel. Como no nos podíamos ir de viaje, nos fuimos a un Spa, pero un muy buen hotel de Buenos Aires, y la pasamos muy bien. Tanto que decidimos quedarnos un día más. Después de haber trabajado, ensayado, dije vamos al spa y salimos de la función y nos fuimos. Al otro ya éramos dos artistas internacionales (risas), salíamos en bata por el pasillo. Ya vamos a irnos de viaje juntas.

–Griselda, ¿qué vio cuando se miró al espejo luego de la rinoplastía?

Siciliani: Una cara explotada. Siento que estoy hablando de algo muy íntimo, pero en un punto, una operación de nariz es como hacerse las tetas. El médico que me operó me dijo que al día siguiente podía grabar. Y la pasé muy mal. Estaba hinchada, estuve al aire en Patito feo recién operada.

Peterson: Yo le habría dicho que no, pero no le contó a nadie.

Siciliani: A Adrián le pregunté si no le molestaría, y me dijo que no. Lo que yo le pedí era el mínimo, que me enderezara una parte de la nariz que tenía torcida. Pero pasó un año para eso y la pasé muy mal.

–¿Se haría otra?

Siciliani: No, espero que no. Espero que nunca me pase nada. No me gusta, no me haría. Y no es verdad que es una pavada. No me haría nada, lo de la nariz me lo hice porque realmente pensé que era sencillo. No, realmente no me haría nada. Además ya pasé la experiencia de cómo es. Por suerte estoy sana y lo tomé como algo que por algo lo habré hecho y me salió bien. Hay gente que tiene operaciones de nariz muy feas.

–Carla, ¿y las cirugías?

Peterson: Llegado el momento, el caso que me tengan que hacer lo evaluaré. Pero no digo que no. Ojala que no tenga que hacerme estética ni de las otras, ni tuve que hacerme.

–El 1º de febrero se dicta la sentencia en el juicio por LAPA, en el que su padre está acusado de mal desempeño como funcionario público. ¿Qué espera?

Peterson: Espero que mi papá quedé libre, espero que lo declaren inocente, pero ese es un deseo que tengo. En realidad el deseo más grande es que todas las cosas anden bien y que la gente que hace las cosas bien sea reconocida. Fue muy difícil para todos, primero para los familiares de las víctimas. Mi papá estuvo presente casi todos los días, y aportó todo lo que él, como profesional, sabe. Toda su experiencia de toda la vida. Mi papá hoy está retirado. y esto fue una cosa más que tiene como ciudadano, como empleado público, que creo que es por lo que lo juzgan. Por mal desempeño. Yo como hija sé que es una persona muy respetada en lo que hace, un gran aviador, alguien que sabe muchísimo de esto. También sé que fue un accidente y también sé que cuanto más se investiga, cuanto más las cosas se hacen a tiempo, menos tragedias hay que llorar. Entonces espero que aprovechen todo lo que mi papá sabe para arreglar las reglas aeronáuticas. La noche antes al 1 de febrero, lo voy a llamar, y al otro día voy a estar acompañándolo. Pero como ciudadano uno quiere que esté todo bien. Yo también me subo a un avión y mi papá se subió miles y miles de horas, y siempre fue una persona muy responsable. Cada uno tiene un rol. Mi papá cuando eligió esa profesión, tal vez no imaginó ser juzgado por eso, pero son las responsabilidades que uno asume. Nosotras tenemos menos responsabilidades, tenemos que ir y entretener un rato. Pero bueno, espero que todo salga bien.

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